Otra forma de mirar las plantas: paisajismo e ilustración frente al cambio climático


Cambio climático y nuestra falta de educación cívica

Cada día en la prensa escrita y televisión nos entregan información acerca de que Chile se seca 10% al año y que esto va avanzando más rápidamente de lo que uno piensa. Mientras en nuestras casas, día a día, abrimos la llave del agua y esta sale como siempre por lo que muchos son incrédulos ante la contingencia.

Para todos, regar nuestros jardines es una labor cotidiana, a veces unos lo hacen de forma más responsable y consciente que otros, ¿te ha pasado que ves gente mirando sus celulares mientras la manguera corre y corre innecesariamente sobre el pasto que ya no deberíamos usar en Santiago?

Desde mi experiencia profesional y como mamá, para mí es una preocupación diaria el ver estas malas prácticas, pensando en el mundo que les tocará vivir a mis hijos antes de que tengan la edad que tengo hoy. No es fácil, y esto genera una relación de amor culposo frente a la maternidad, el preguntarse qué estamos haciendo ahora por ellos.

Veo en el colegio y en los establecimientos educacionales en general (a excepción de pocos casos), que la educación ambiental no forma parte de la carga académica escolar, solo departamentos o área de ecología que enfocan su enseñanza en temas de reciclaje de basura, lo que está perfecto pero muy básico, ya que todo niño o persona debería saber mucho más acerca de acciones concretas del cuidado del medio ambiente.

Es tan básica nuestra educación ambiental que la mayoría de niños y adultos llama bosque a un monocultivo forestal por ser un grupo de árboles que se ve como una masa verde importante, pero ese niño o adulto al no aprender en el colegio que ese árbol no es Chileno y que antes que estuviera ahí habían miles de árboles, arbustos, hierbas, mamíferos, insectos nativos, se daría cuenta que la mano del hombre e ignorancia ha hecho estragos en nuestro país.

La falta de educación no lo es todo, también la falta de tiempo libre impide que las familias disfruten de vida al aire libre, a los niños nadie los lleva a una plaza o parque, menos conocer y entender nuestro paisaje.

Pero ¿ qué podemos hacer desde nuestros oficios o desde nuestras prácticas diarias? Te has preguntado cómo puedes ayudar desde tu profesión? Es algo que me cuestiono desde hace tiempo y he entendido que puedo aportar desde lo que se dé la siguiente manera:

Cómo aportar desde el paisajismo:

En mi visión de paisajista he tratado de enseñar a niños y adultos temas relacionados con la botánica, eje central de la comprensión de nuestro entorno. A través de las plantas podemos leer nuestro paisaje, sus diferentes climas, las estaciones, las necesidades de agua y otras tantas cosas…. Es fundamental el conocimiento para tener una acción empoderada de nuestros jardines y la protección y restauración de los pocos ecosistemas naturales que existen en nuestra zona central específicamente. Desde el diseño paisajista podemos bajar nuestra temperatura ambiental, regular nuestro consumo de agua, proteger y mejorar nuestros suelos, crear biodiversidad tan necesaria para la vida. Un diseño consciente nos hace ser más humanos y aportar con un grano de arena al futuro de nuestros hijos. ¿Qué debemos considerar para tal efecto? Algunas recomendaciones:

Llevar a nuestros hijos a parques y plazas urbanas, parques naturales, áreas protegidas y todo el mayor contacto con la naturaleza posible. Es sabido que los niños antes de los 10 años deben vivir estas experiencias lo más seguido posible para crear en ellos una conciencia ecológica y amor por la naturaleza.

Incorporar el uso de flora nativa, ojalá entendiendo su distribución y hábitat de forma natural para poder proyectar de manera adecuada, un ejemplo: el Canelo naturalmente se da en la zona central de Chile, pero en una situación de fondo de quebrada o con una disponibilidad de agua constante, por lo que un Canelo no sirve para cualquier jardín y menos para uno eficiente en el riego. Para la zona Central se sugiere el uso de flora del norte y centro norte para crear jardines sustentables.

No más pasto, esto es súper importante, todos se concentran en lo molestias que causan los Plátanos Orientales, pero nadie se detiene a pensar que el pasto provoca más de la mitad de las alergias en la población, sin considerar el exceso de agua que demanda diariamente por m2, lo que lo hace absolutamente inviable en los días de hoy.

Tecnificar el riego, reutilizar aguas grises, y todo lo que sea necesario para un consumo eficiente para la mantención de nuestros jardines.

Proteger nuestros suelos con mulchs (cobertura), pueden ser orgánicos e inorgánicos: piedras, ladrillo chancado, cortezas, cáscaras de nueces, frutos secos, paja y tantas otras alternativas. Esto ayuda a conservar la humedad y temperatura del suelo y evita la proliferación de malezas.

Desde la ilustración botánica, como podemos aportar?

El arte sumado a la ciencia es una forma perfecta de educación y comunicación. La ilustración botánica se transforma en una herramienta lúdica, atractiva y poderosa para el aprendizaje desde la primera infancia hasta los adultos, es un elemento transversal que no tiene ni sexo ni edad. El entender y dibujar nuestra flora nativa y a su vez asociarla a un contexto de paisaje como podría ser una excursión con registro en un diario de campo cambiaría radicalmente el enfoque las personas frente a la naturaleza, entenderían por qué es tan importante el proteger y restaurar lo que tenemos. Todos los ilustradores naturalistas tienen la gran misión de elevar su voz a través del dibujo, de hacer honor a tanta belleza que nos rodea. Las redes sociales cumplen un rol importantísimo en este sentido, puesto que es una manera rápida de mostrar al mundo esta información.

Los invitamos a ser parte de este movimiento, a alzar la voz a través del dibujo, la botánica, nuestros jardines, nuestros niños, desde cada una de nuestras realidades poder hacer el cambio, no esperemos pasivamente, ¡debemos tener actitud!

Mane Perez de Arce